jueves, 15 de mayo de 2008

JUANA


Fotografía de Nuria Mezquita

En ocasiones el placer se encuentra en las situaciones más insospechadas.
Como cuando el aire caliente del secador se ceba con mi cuello, en ese preciso instante siempre recuerdo a Juana de Arco. Me pregunto si sus feromonas se encendieron en el momento de cumplir con su macabro martirio, qué mejor venganza para el pecado…
En ese momento en el que el secador está quemando mi piel lo acerco un poco más, un poco más, hasta que ya no puedo resistir la quemazón y lo retiro con un escalofrío de placer que me corre desde el cuello hasta las piernas. Es entonces cuando pienso en el pecado pagado con pecado y dedico mi reflexión a Juana de Arco. Me dejo llevar por la idea del martirio, del castigo, del toma y recibo, del bueno y el malo, de lo honesto y lo perverso, de todo lo que se determina de manera grave y contundente, sin un hilo de duda por el que pueda correr el aire...
Pero rara vez el pecado se paga con pecado,
pobre Juana.

1 comentario:

Tejada dijo...

Seguro que te gustaría leer
"El ámbito según Claudia, alumna ejemplar",
si no lo has hecho ya.

Ocupa apenas la mitad de las páginas 53 y 54 de 'Tratados de Poliorcética' de José Joaquín Parra Bañón.

Niña mala...